Saca el máximo partido a tus fotos impresas.
25/01/2018

Saca el máximo partido a tus fotos impresas.

Desde la llegada de la tecnología digital, tenemos varias formas de visualizar nuestras fotos: En nuestros ordenador, en marcos digitales, en la tele… pero la forma tradicional, el clásico papel fotográfico sigue teniendo mucha importancia. Si eres de los que apuestan por el papel, tienes dos opciones: O las llevas a un establecimiento de revelado profesional, o las imprimes en tu propia casa. Si eres de los que te gusta hacerlo tu mismo, te vamos a dar una serie de pautas y recomendaciones para que puedas disfrutar de la máxima calidad de tus fotografías.

Lo primero: Configura correctamente tu cámara.

Para obtener una impresión digital de calidad necesitarás una resolución de entre 250 ppp y 300 ppp, lo que nos lleva a que si deseas imprimir una foto de 10x15cm necesitarás que tenga un tamaño mínimo de entre 1000x1500 px y 1200x1800 px (1,5Mpxs a 2,16Mpxs). Para no tener ningún problema, te aconsejamos que configures siempre a la máxima resolución, o lo que es lo mismo, el mayor nivel de calidad que tu cámara te proporcione. Las tarjetas de memoria son muy baratas y no merece la pena escatimar megabytes.
Configura el espacio de color a sRGB: Es el espacio de color que almacena más información de color.
Dispara en formato RAW (su tu cámara dispone de el) ya que almacena más información y te permite hacer mejores ajustes en el procesado de la imagen.

Selecciona la Relación de Aspecto que más te interese: 3:2 o 4:3.

En la fotografía analógica (la de toda la vida) la proporción entre el ancho y el largo de las fotos es de 3:2. En cambio, en la fotografía digital, la relación más normal es 4:3, (mucho más cuadrada). Es importante a la hora de tomar la foto y, sobre todo, de preparar la imagen para la impresión elegir correctamente la relación de aspecto. Ten en cuenta que el ojo está acostumbrado a ver las fotos en formato 3:2 y los marcos estándar y los portafotos suelen estar preparados para formatos de fotos de 3:2.

Calibra tu Monitor.

Si la foto que ves en tu pantalla no tiene nada que ver con tu copia en papel, este es el motivo, porque cada dispositivo tiene su propio perfil de color, lo que significa que cada dispositivo interpreta los colores a su manera. Para el aficionado esta el la parte más compleja de la impresión, porque hay que entender un montón de conceptos bastante complicados si lo que buscas es la perfección absoluta.
Previo a la impresión, trabajarás tus fotos en el monitor de tu ordenador. Necesitarás realizar ajustes de brillo, contraste… dichos ajustes se mostrarán en tu monitor, por lo que es imprescindible tener perfectamente calibrado el monitor en lo que a temperatura de color y brillo se refiere, para que lo que ves en el monitor sea exactamente lo que luego se plasme en el papel. Existen programas como AdobeGamma o Quickgamma (este último gratuito) para tal fin.

Explora las Opciones de Configuración de tu impresora.

El software que de tu impresora, por simple que sea, incorpora multitud de controles de gran utilidad. Experimenta poco a poco con ellos hasta que aprendas a manejarlos son una ayuda imprescindible para obtener los mejores resultados en tus copias.
No seas impaciente. Deja secar correctamente tus fotos.
Nada de prisas con las fotos recién impresas. Evita manipular tus fotos sin un secado correcto, al tocarlas, a veces se ponen los dedos encima o curvas el papel produciendo pequeñas microgrietas. Evita que las fotos se apilen en la bandeja de salida, retíralas una vez listas y déjalas reposar durante unas horas en un lugar seco, plano y libre de polvo antes de empezar a manipularlas.

No todo es papel fotográfico.

Existen muchos otros soportes donde puedes imprimir tus fotos: imanes, tazas, lienzos, etcétera. No obstante, lo más habitual es que queramos las copias para ponerlas en un marco. En ese caso siempre debes utilizar papel fotográfico de la mejor calidad posible, sobre todo si quieres imprimir en casa. Ahora bien, ¿qué tipo de papel, brillo o mate?
El papel con acabado brillante tiene una mayor profundidad de color, por lo que suele ser el más habitual cuando revelamos fotografía en color. En su contra este tipo de acabado brillante crea reflejos y resiste peor huellas o manchas.
Por el contrario, el papel con acabado mate, suele ser más utilizado para imprimir en blanco y negro, porque tiene menos profundidad de color. Es más resistente a huellas y no genera brillos.
Ahora bien, para gustos, colores haz la prueba y quédate con el que más te satisfaga, o combínalos dependiendo del efecto que quieras conseguir.
Anímate a imprimir tus imágenes, y dale vida a tus fotos, no sólo decorarás tus paredes sino que además es muy inspirador. Es así cuando vemos que en realidad nuestras fotos están bastante mejor de lo que creíamos.

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